La tierra de Alvargonzález

1909.

– ¡Hombre, Antonio! Pasa. ¿Qué haces por aquí?
– Vengo a verte, José María.
– Me alegra mucho oírte. ¿Qué tal Leonor?
– Muy bien, somos muy felices.
– Os merecéis el uno al otro, Antonio.
– ¿Cómo te encuentras?
– Bien, día a día con Tierra soriana, que cuesta mucho, pero me da alguna alegría de cuando en vez. Y cuéntame, ¿a qué debo la visita?
– A tu saber.
– ¿Cómo?

  Antonio Machado saca un manuscrito doblado de un bolsillo del chaleco y se lo entrega.

– ¿Recuerdas aquella larga conversación que mantuvimos tras las excursiones que hice con Leonor a la Laguna Negra? Aquellos crímenes, y la historia que me contaste del lugar. De los Alvargonzález.
– Sí –José María Palacio lee las primeras líneas-. Nunca pensé que te impresionara tanto. En romance y todo.
– Creo que es la mejor forma.
– Estoy de acuerdo –dice José María sin dejar de observar el manuscrito, que lee en silencio-. ¿Toda la historia está aquí?
– Me gustaría que lo leyeras.
– Por supuesto, ¿te lo has de llevar? ¡Porque puedo leerlo ahora!

  Machado hace un gesto de despreocupación y pide permiso para sentarse. José María Palacio se acerca al pequeño escritorio y comienza a leer.

Anuncios

Opinión de los lectores:

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s