Testamento de Góngora

1626.

– Don Luis me dio ducados suficientes para enviar copia a la casa de Béjar y de Lemos –El amanuense se mostraba incómodo por tantas preguntas y el tono de ellas. La familia de Luis de Góngora no cabía en su enojo al leer el testamento del poeta. «Hemos de hablar con él», decían– Señor, yo no soy quién, solo sé que don Luis me hizo escribir sus palabras de su boca tal y como salían della, yo no quiero causaros mal, solo sé que se encuentra muy enfermo, incapaz de tomar la pluma, y por eso recurrió a mí. Comprendo vuestra extrañeza porque Dios Nuestro Señor nos dice que la familia y los amigos son nuestra dicha y es nuestro deber honrarles, pero su firma atestigua mi escritura.

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